Lo pasamos genial participando de la divertida historia de una abeja que tenía que luchar para que el oso no se comiera la miel y así poder ayudar a alimentar a la abeja reina.
La abeja, que era inglesa, nos decía cosas y nosotros le respondíamos.
Es impresionante como estos pequeños son capaces de entenderse con la abejas, y en inglés.
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